Leyendo me divierto aprendiendo
Aprendiendo nombres propios con poemas
Se acerca la Noche de San Juan. ¿Qué mejor momento para estudiar? Así es. ¡Es hora de una actividad de lectura!
Voy a leer un poema para ustedes, pero necesito que me ayuden.
Cada estrofa la leeré dos veces. La primera vez, solo me escuchan con atención. Pero la segunda vez, cuando lleguemos a un nombre propio, marcado en azul, ¡ustedes tienen que decirlo en voz alta!
Así que estén muy atentos, que sus voces van a ser parte del poema. ¿Preparados?.
Esta vez:
El anunciamiento de San Juan
En
el templo, Zacarías,
al
Señor servía un día.
De
repente, ¡un resplandor!
Un
ángel vino del Señor.
“Tu
esposa Isabel, ya en la vejez,
tendrá
un hijo por su fe.
Juan
será su nombre,
y
guiará a Dios entre los hombres.”
Zacarías
asombrado no creyó,
y
su voz entonces perdió.
No
habló más por muchos días,
pero
esperó con alegría.
Isabel
sintió en su vientre
un
latido fuerte y valiente.
“¡Gracias,
Dios!” dijo,
“Gracias
al Señor espero a un hijo.”
Un
día, María vino a visitarla
con
su luz y con su calma.
Y
al saludar a su prima,
Se
entero que, pese a su edad,
Isabel
estaba en cinta.
Y
cuando el tiempo llegó,
su
padre su nombre escribió.
“¡Juan
se llama!”, Exclamó Zacarías,
Y
Juan fue su nombre desde ese día.
Los
que oyeron se asombraron,
y
los cielos celebraron.
Pues
otro niño ya estaba en camino,
con
profecías en su destino.
la
voz de Juan será un tambor,
que
anuncia con gran honor:
“¡Preparen
ya el corazón,
¡Pues
viene el Salvador!”

















